Cap. 5: Te Haré Descansar

la-carga-del-cansancioLa Carga Del Cansancio


En lugares de delicados pastos me hará descansar
Salmo 23.2

Yo le diré las consecuencias de la carga; usted adivine la causa.

• Aflige a 70 millones de americanos y causa 38 mil muertes cada año.

• La condición cuesta anualmente a Estados Unidos unos $70 mil millones en productividad.

• La sufren los adolescentes. Los estudios muestran que el 64% de ellos la culpan por el bajo rendimiento escolar.

• Los adultos la sufren. Los investigadores dicen que los casos más graves se encuentran entre los treinta y los cuarenta años.

• Los adultos mayores se ven afectados por ella. Un estudio sugiere que la condición impacta al 50% de la población superior a los sesenta y cinco años.

• El tratamiento incluye desde enjuagues bucales a té de hierbas y medicinas.

¿Tiene idea de lo que se describe en el párrafo anterior?

¿Abuso químico? ¿Divorcio? ¿Sermones largos? Ninguna de las respuestas es correcta, aunque la última tiene cierta lógica. La respuesta les puede sorprender: El insomnio. América no puede dormir. La mayor parte de mi vida me reía secretamente ante el pensamiento de tener dificultades para dormir. Mi problema no era dormirme. Era mantenerme despierto. Hace unos años, una noche me acosté, cerré los ojos y nada pasó. No me podía dormir. En vez de bajar la velocidad gradualmente para quedar en neutro, mi mente parecía haber enganchado una velocidad alta. Mil y una obligaciones me venían a los pensamientos. Pasó la medianoche y aún estaba despierto. Tomé un poco de leche y volví a la cama. Todavía estaba despierto. Desperté a Denalyn, usando la estrella de las preguntas tontas: «¿Estás despierta?» Me dijo que dejara de pensar cosas. Así lo hice. Dejé de pensar en cosas y me dediqué a pensar en personas. Mientras pensaba en ellas pensaba en lo que estarían haciendo. Ellas dormían. Eso me enojaba y me mantenía despierto. Finalmente, en algún punto, en horas de la mañana, tras haberme iniciado en la fraternidad de los 70 millones de americanos insomnes, me dormí.

Nunca más me reí de las dificultades para dormir. Tampoco cuestiono la inclusión del versículo sobre el reposo en el Salmo 23.

Las personas con demasiado trabajo y poco sueño van al lugar de reclamo del equipaje de la vida y recogen el bolso del cansancio. Uno no lo carga. No se lo cuelga del hombro para caminar por la calle. Lo arrastra como lo haría con un obstinado perro San Bernardo. El tedio cansa.

¿Por qué estamos tan cansados? ¿Ha leído el periódico recientemente? Añoramos la vida de Huck y Tom en el río Mississippi, pero nos vemos navegando en las aguas espumosas del río Grande. Desvíos en el río. Rocas en el agua. Ataques al corazón, deslealtades, deudas y batallas por la custodia de los hijos. Huck y Tom no tenían que enfrentar tales cosas. Nosotros sí, y nos mantienen desvelados. Puesto que no podemos dormir, tenemos un problema adicional.

Nuestros cuerpos están cansados. Piénselo. Si 70 millones de americanos no duermen lo necesario, ¿qué significa? Que un tercio del país se duerme en el trabajo, toma siesta en las clases o se duerme en el volante. (Mil quinientas muertes en la carretera se atribuyen a camioneros soñolientos.) Algunos cabecean mientras leen libros de Lucado. (Difícil de entender, lo sé). Diariamente se consumen treinta toneladas de aspirinas, pastillas para dormir y tranquilizantes. El medidor de energía en el tablero de mandos de nuestra cabeza marca vacío.

Si invitáramos a un extraterrestre a resolver el problema, sugeriría una simple solución: todo el mundo a dormir. Nos reiríamos de él. No entiende nuestro modo de trabajar. De veras, no entiende nuestro modo de trabajar. Trabajamos arduamente. Hay que ganar dinero. Hay títulos que alcanzar. Hay escaleras que subir. Según nuestra mentalidad, estar bien ocupado es estar a un paso de la santidad. Idealizamos a Tomás Edison, quien decía que podía vivir con quince minutos de sueño. Y por el contrario nos olvidamos de Albert Einstein, que promediaba once horas de sueño por noche. En 1910 los americanos dormían nueve horas por noche; en la actualidad dormimos siete y nos enorgullecemos de ello. Tenemos la mente cansada. Tenemos el cuerpo cansado. Pero, lo que es peor, tenemos el alma cansada.

Somos criaturas eternas y nos hacemos preguntas eternas: ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Qué es bueno? ¿Qué es malo? ¿Hay vida más allá de la muerte? Estas son preguntas fundamentales para el alma. Si las dejamos sin responder, tales preguntas nos robarán el descanso.

Sólo otra criatura viviente tiene tanto problema para descansar como nosotros. No los perros. Estos dormitan. Ni los osos. Estos hibernan. Los gatos inventaron las siestas breves, y las marmotas duermen veinte horas diarias. (Creo que tenía una marmota de compañero de cuarto en el segundo año de la universidad.) La mayoría de los animales saben descansar. Hay una excepción. Tales criaturas son lanudas, tienen poca inteligencia y son lentas. No, no se trata de los maridos en un día sábado. ¡Se trata de las ovejas! La oveja no duerme.

Para que la oveja duerma todo tiene que estar bien. Que no haya depredadores. No puede haber tensiones en el ganado ni insectos en el aire. No debe tener sensación de hambre en el vientre. Todo tiene que andar bien.
Desafortunadamente la oveja no puede hallar lugares de delicados pastos, ni puede rociar insecticida, ni tratar las fricciones personales, ni hallar alimento. Necesitan ayuda. Necesitan un pastor que las «guíe» y las ayude a «descansar en lugares de delicados pastos». Sin un pastor no pueden descansar.

Nosotros tampoco podemos hacerlo sin un pastor.

En el versículo dos del Salmo 23, el poeta David se convierte en David el artista. Su pluma se convierte en pincel, su pergamino en lienzo y sus palabras pintan un cuadro. Un rebaño de ovejas echadas sobre sus patas dobladas rodea al pastor. Los vientres de las ovejas descansan en el pasto largo. A un costado hay una laguna quieta, al otro hay un pastor que vigila. «En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará» (Salmo 23.2).

Note los dos pronombres que preceden a los verbos: Me hará … me pastoreará …

¿Cuál es el sujeto activo? ¿Quién está a cargo? El pastor. Los pastores eligen el camino y preparan los pastos. La tarea de la oveja (nuestra tarea) es mirar al pastor. Con los ojos puestos en nuestro Pastor, podremos dormir. «Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera» (Isaías 26.3).

¿Puedo mostrarle algo? Busque el final de este libro y hallará una página en blanco. Cuando la mira, ¿qué ve? Lo que ve es un pedazo de papel en blanco. Ahora ponga un punto en el centro de la hoja. Mire nuevamente. ¿Qué ve? Ve el punto, ¿no es así? ¿No es ese su problema? Dejamos que las marcas negras eclipsen nuestro espacio blanco. Vemos las olas en lugar de al Salvador que camina sobre ellas. Vemos nuestras míseras provisiones y no vemos a Aquel que puede alimentar a cinco mil hambrientos. Nos quedamos con los oscuros viernes de la crucifixión y nos perdemos los brillantes domingos de resurrección.

Cambie de enfoque y relájese.

¡Y mientras lo hace, cambie de programa y descanse!

Mi esposa se encontró con una amiga en una cafetería. Las dos entraron al estacionamiento al mismo tiempo. Cuando salió de su coche, Denalyn vio a su amiga que le hacía señas. Pensó que le decía algo, pero no pudo oír palabra alguna. Un martillo neumático rompía el pavimento a corta distancia. Caminó hacia su amiga, que, como supo luego, sólo la saludaba, y ambas entraron en la cafetería.

Llegado el momento de irse, mi esposa no logró encontrar sus llaves. Buscó en su cartea, en el suelo, en el coche de su amiga. Finalmente cuando llegó al coche, allí estaban. No sólo estaban en la cerradura del contacto, el motor estaba funcionando. Había estado funcionando todo el tiempo que ella y su amiga habían estado en el café. Denalyn culpa al ruido. «Había tanto ruido, que olvidé apagar el motor».

El mundo se comporta de esa forma. La vida se puede hacer tan ruidosa que olvidamos apagarla. Quizás se deba a eso que Dios pone un énfasis tan grande en el reposo en los Diez Mandamientos.

Puesto que hizo tan bien el ejercicio, hagamos otro. De las diez declaraciones grabadas en las tablas de piedra, ¿cuál ocupa más espacio? ¿El adulterio? ¿El homicidio? ¿El robo? Uno tiende a pensar así. Cada uno de ellos merece que se le dé espacio. Pero es curioso: estos mandamientos son un tributo a la brevedad. Dios necesitó sólo tres palabras en castellano para condenar el adulterio y sólo dos para denunciar el robo y el homicidio.

Pero cuando se llegó al tema del reposo, no bastó una oración.

«Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es reposo para El SEÑOR tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo El SEÑOR los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, El SEÑOR bendijo el día de reposo y lo santificó» (Éxodo 20.8–11).

Dios nos conoce muy bien. Podemos ver al dueño de la tienda que al leer este versículo piensa: «Pero alguien tiene que trabajar ese día. Si yo no lo hago, lo tiene que hacer mi hijo». Pero Dios dice, ni tu hijo. «Entonces lo hará mi hija». Ni tu hija. «Entonces un empleado». Ninguno de ellos. «Pienso que tendré que mandar mi vaca para que atienda el negocio, o quizás encontraré algún extranjero que me ayude». No. Dios dice no. Un día de la semana dirás no al trabajo y sí al culto. Te detendrás, te sentarás y te recostarás para descansar.

Aún objetamos: «Pero … pero … pero … ¿quién se hará cargo de la tienda?» «¿Y mis calificaciones?» «No he alcanzado mi cuota de ventas». Ofrecemos una razón tras otra, pero Dios las acalla todas con un conmovedor recordatorio: «Porque en seis días hizo El SEÑOR los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día». El mensaje de Dios es claro: «Si la creación no sucumbió cuando reposé, no sucumbirá cuando reposes».

Repita conmigo estas palabras: No es mía la tarea de hacer funcionar al mundo.

Hace algo más de un siglo, Charles Spurgeon dio este consejo a sus estudiantes:

«Aun las bestias de carga necesitan que se les suelte a pacer de vez en cuando; el mar mismo se detiene en el flujo y reflujo; la tierra guarda sus reposos durante los meses de invierno; y el hombre, aun cuando es exaltado al rango de embajador de Dios, debe descansar o desmayará, debe limpiar la mecha de su lámpara o alumbrará mal, debe recuperar su vigor o envejecerá prematuramente … A la larga haremos más haciendo menos».

El arco no puede siempre curvarse sin temor de que se rompa. Para que un campo dé fruto, de vez en cuando debe permanecer en barbecho. Para que tenga salud, debe descansar. Baje la velocidad y Dios lo sanará. Traerá reposo a su alma, a su cuerpo y a casi todo su ser. Le guiará a lugares de delicados pastos.

Los pastos verdes no eran el paisaje natural de Judea. Las colinas de Belén donde David cuidaba su rebaño no eran fértiles ni verdes. Aún en la actualidad son casi desérticas. Los pastos verdes de Judea se deben al trabajo de algunos pastores. Han limpiado el terreno áspero y rocoso. Han quitado los tocones y las han quemado junto con la maleza. Riego, cultivo. Ese es el trabajo de un pastor.

Por eso cuando David dice «en lugares de delicados pastos me hará descansar», en realidad dice: «Mi pastor me hace descansar en su obra terminada». Con sus manos horadadas, Jesús creó una pradera para el alma. Arrancó los espinosos arbustos de la condenación. Arrancó los enormes peñascos del pecado. En su lugar puso simiente de gracia y cavó lagunas de misericordia.

Y nos invita a reposar allí. ¿Puede imaginarse la satisfacción en el corazón del pastor cuando, acabado el trabajo, ve a sus ovejas descansando en lugares de delicados pastos?

¿Puede imaginar la satisfacción en el corazón de Dios cuando hacemos lo mismo? Sus pastos son su don para nosotros. No son pastos que hemos cultivado. Tampoco son pastos que merecemos. Son un don de Dios. «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios» (Efesios 2.8).

En un mundo difícil debido al fracaso humano, hay una tierra en que verdea su divina misericordia. Su Pastor le invita a ir allá. Quiere que se recueste, que se hunda hasta quedar oculto en los altos pastos de su amor. Allí encontrará descanso.

Lucado, M. (2001). Aligere su equipaje (51). Nashville: Caribe-Betania Editores.

Alabanza: Descansa En Mi – Luis Santiago

Guía de estudio
Aligere su equipaje
Preparada por Steve Halliday
5
Te haré descansar
La carga del cansancio
Viaje hacia atrás
1. La gente con demasiado trabajo y poco sueño van al lugar de reclamo del equipaje de la vida y recogen el bolso del cansancio. Usted no lo carga. No se lo cuelga del hombro para caminar por la calle. Usted lo arrastra como lo haría con un obstinado perro San Bernardo.
A. ¿Qué clase de cosas tienden a hacerle a usted cansarse?
B. ¿Cómo usted normalmente trata con el cansancio? ¿Qué hizo usted la última vez que el cansancio lo golpeó duro?
2. Según nuestra mentalidad, estar bien ocupado es estar a un paso de la santidad. Idealizamos a Tomás Edison, quien decía que podía vivir con quince minutos de sueño. Y por el contrario nos olvidamos de Albert Einstein, que promediaba once horas de sueño por noche.
A. ¿Cuán a menudo usted le dice a otros, «yo estoy realmente ocupado ahora»? ¿Qué lo mantiene a usted tan ocupado?
B. ¿Cuánto duerme usted normalmente? ¿Es suficiente para que usted funcione bien? Explique.
3. El mensaje de Dios es claro: «Si la creación no sucumbió cuando reposé, no sucumbirá cuando reposes». Repita conmigo estas palabras: No es mía la tarea de hacer funcionar al mundo.
A. Nombre alguna de las razones que usted haya oído (o que usted mismo haya usado) para no tener un adecuado descanso.
B. ¿Por qué usted piensa que Dios enfatiza tanto el cuarto mandamiento, sobre el descanso del día de reposo?
4. En un mundo difícil debido al fracaso humano, hay una tierra de abundancia con la divina misericordia. Su Pastor le invita a venir. Quiere que usted se recueste, que se hunda hasta quedar oculto, en medio de los altos pastos de su amor. Allí encontrará descanso.
A. ¿Cuál es su manera favorita de abrigarse profundamente «en medio de los altos pastos de su amor»? Describa lo que más lo renueva a usted.
B. ¿Qué lo mantiene a usted alejado de descansar en el amor de Dios ahora?
Viaje hacia arriba
1. Leer Éxodo 20.8–11
A. ¿Qué significa mantener el día de reposo «santo»?
B. ¿Qué le ordena Dios a Israel en los versos 9–10?
C. ¿Qué razón da Dios en el verso 11 para su mandamiento?
D. ¿Por qué usted piensa que Dios valora tan grandemente nuestro descanso?
2. Leer Isaías 30.15–18
A. ¿De acuerdo al verso 15, en qué consistía la salvación de Israel? ¿Cómo respondió la nación a esta dirección?
B. ¿Qué respuesta es descrita en el verso 16? ¿Cómo respondemos nosotros en un modo similar?
C. ¿Cuál es el resultado de ignorar la orden de Dios de descansar (v. 17)?
D. A pesar de nuestra necedad, ¿cómo nos trata el Señor (v. 18)?
3. Leer Hebreos 4.1–11.
A. ¿Qué nos advierte el escritor en el verso 1?
B. ¿Qué conserva el pueblo al entrar en el descanso de Dios (vv. 2–6)?
C. ¿Cuándo es el mejor tiempo para obedecer al mandamiento de Dios (v. 7)?
D. ¿Qué tipo de descanso es el que el escritor describe en el verso 9?
E. ¿Cómo «trabajamos» nosotros para entrar en el descanso de Dios (v. 11)?
Viaje hacia adelante
1. ¿Qué actividades o eventos lo mantienen a usted ocupado? Haga un experimento para juzgar la exactitud de sus presunciones. Mantenga un «diario de negocios» por una semana, donde recuerde las cosas que ocupan su tiempo. Escriba no sólo lo que hizo, sino también cuánto tiempo ocupó. Luego al final de la semana evalúe sus días. ¿Está usted ocupado haciendo las cosas que más le importan? ¿O usted necesita hacer algunos cambios?
2. ¿Cuánto tiempo duerme usted? Haga un esquema para un mes, recordando la cantidad y calidad de su sueño. ¿Los resultados lo sorprenden? ¿Qué cambios, si hay alguno, usted necesita hacer?

Lucado, M. (2001). Aligere su equipaje (209). Nashville: Caribe-Betania Editores.
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5 responses to this post.

  1. Holas, fijense que… encontré esto: http://www.kokone.com.mx/zona/experi/flash/suenio.swf allí hay algo que me llamó la atencion, en el boton “Otros Datos” dice “¿Cuanto duermen los animales?” y la oveja está en la ultima página, impresionante.

    Saluditos a toditos.

    Responder

  2. Posted by Javier Alejandro on 28 marzo 2009 at 8:46 AM

    Wow!!!

    Cada día me asombro más… en verdad soy una oveja…

    ¿?

    Responder

  3. Posted by Javier Alejandro on 1 abril 2009 at 7:52 AM

    Impresionante, regularmente me canso más pensando en las cosas que haciéndolas realmente… Casi siempre ando corriendo, yendo de un lado a otro… afanándome sin dejar que mi Pastor me guíe… es por eso que a veces no quiero saber nada de nada. Creo que el descansar a veces nos produce en la mente la sensación de irresponsabilidad o displicencia, pero no es así… no es así cuando descansamos en Él.

    Ahora que veo, sí he mencionado (varias veces) lo ocupado que estoy, y en realidad no es en cosas importantes… creo que todo esto se resume a una falta de planificación en mi vida, y el no vivir de acuerdo a mis prioridades.

    Normalmente estoy durmiendo entre 5 y 6 horas!!! Y eso que ya estoy durmiendo más :(. Esto NO es suficiente para que yo funcione bien… y como repito, no es haciendo cosas “importantes”… tengo que reorganizar mi horario, eso es seguro.

    Una de las razones o excusas que más uso es que gasto mucho tiempo solo en desplazarme, pero en realidad hay otras cosas que me quitan mucho más tiempo, y que no son necesarias realmente… ya quiero dejar de hacer tantas cosas sin significado eterno, y ocuparme más de las que son eternas, y de descansar en el Señor también.

    Precisamente creo que es por ello, que el Señor nos manda a descansar… para que disfrutemos de Él, para honrarlo y adorarlo al mostrarle que confiamos en Él… que el mundo no se va a acabar por hacer horas extras, por desvivirnos (al dormir poco, nos quitamos tiempo de vida) en muchas cosas, al mostrarle que confiamos en que Él nos dará lo que necesitamos siempre.

    Una de mis formas favoritas de abrigarme y descansar en el amor de Dios es poner una alabanza en la noche… cerrar mis ojos y cantarle con todo mi corazón al Señor… llorarle, agradecerle, recordar el día que llegó a mi vida… y precisamente tengo mucho tiempo de no hacerlo… no he podido descansar en su amor en mucho tiempo.

    Qué bonita forma de analizar el mandamiento del reposo… y precisamente en la cita de Isaías se confirma que la gran importancia del descanso, es porque mostramos que confiamos en Él… por el contrario, ignorar ese mandato, nos acarreará muchos problemas, por nuestra necedad.

    Y una vez más me he sorprendido!!! TODO el capítulo 4 de Hebreos, habla sobre el reposo de Dios… reposar del trabajo, de las preocupaciones, de las cuentas, de los planes, de TODO… y solo pensar… en DIOS
    :D

    HOY 1 de abril voy a medir todos los días cuánto estoy durmiendo exactamente… allí les comparto los resultados ;)

    Bendiciones amados hermanos

    Responder

  4. Posted by sofy on 2 abril 2009 at 4:32 PM

    Hola por que es necesario dejarse de preocur¡par por el mañana porque esto no aflige y muchas veces nos enfermamos, yo le estaba pidiendo al Señor que me enseñana a descansar en el y que creen me lo esta enseñando se que soy sana por las llagas de mi Señor pero me detectaron una taquicardia por estres. Se que todo pasa para bien de los que le aman y debido a esto estoy aprendiendo a descansar en el Señor que el tiene el control de todo no tengo porque preocuparme de nada. Asi que hermanos yo los exhorto a que hagamos vida lo que el Señor nos enseña y confiemos plenamente en él

    Responder

  5. Posted by Lucrecia on 9 junio 2009 at 1:16 PM

    Dejé de leer este libro y hoy que lo retomo Dios me ha recordado ciertas cosas. En los últimos días no he sentido un descanso verdadero en las noches, no se si les ha pasado pero yo me he despertado cansada, es decir, abro mis ojos y siento el cansancio en mis hombros y realmente no creo que sea por la forma en que duermo. Como dice el autor del libro en su experiencia, pienso y pienso y pienso en mis cosas por hacer, que situaciones en mi vida que podrían traer algún problema. No sólo vivo en un constante cansacio por mis rollos reales sino por los que aún no tengo. jajaja :S

    Algunas veces, muy pocas, pero extremas para recordarlas en mi mente, he sentido el reposo de Dios en mi vida, pero me gustaría sentirlo en un día normal con mis actividades agendadas porque he visto, soñado y hasta sentido esos pastos que Jesús prepara para mí jugando y corriendo con Él pero sólo en momentos de adoración, en una oración, cantando una alabanza, y me gustaría sentir esa sensación en mi escritorio en la oficina, en el tráfico, en el almuerzo, en la cena, etc. es más que una sensación!

    Señor ayudame a reposar en tí… muchas cosas tengo que hacer… pero quiero sentarme a descansar y ver como tu sigues obrando en mi vida. :D

    Responder

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