Cap. 4: La Prisión De La Necesidad

la-carga-del-descontentoLa Carga Del Descontento


El SEÑOR es mi pastor, nada me faltará …
Salmo 23.1

Acompáñeme a la prisión más superpoblada del mundo. Tiene más internos que literas. Más prisioneros que platos. Más residentes que recursos.

Acompáñeme a la prisión más opresiva del mundo. Pregunte a los internos; ellos le contarán. Trabajan demasiado y comen mal. Sus muros están desnudos y sus literas son duras.

Ninguna cárcel está tan superpoblada; ninguna es tan opresiva, y lo peor, ninguna prisión es tan permanente. La mayoría de los internos jamás salen. Nadie se puede fugar. Nunca logran la libertad. Tienen que cumplir una sentencia de por vida en este centro superpoblado y desabastecido.

¿El nombre de la prisión? Lo verá a la entrada. Sobre el portón, en forma de arco están las letras fundidas en hierro que forman su nombre:

N-E-C-E-S-I-D-A-D

La prisión de la necesidad. Ha visto sus prisioneros. Tienen «necesidad». Siempre necesitan algo. Quieren algo más grande. Más hermoso. Más rápido. Más delgado. Necesitan.

No es mucho lo que necesitan. Sólo quieren una cosa. Un nuevo trabajo. Un nuevo automóvil. Una nueva casa. Una nueva esposa. No quieren mucho. Sólo una cosa.

Con sólo «una cosa» serán felices. Y tienen razón: serán felices. Cuando tengan «una cosa» saldrán de la prisión. Entonces sucede algo. El olor a carro nuevo se desvanece. El nuevo empleo se envejece. Los vecinos compran un televisor más grande. La nueva esposa tiene malos hábitos. La chispa se esfuma, y antes que usted se dé cuenta, otro exconvicto quebranta su palabra y regresa a la prisión.

¿Está usted en la prisión? Sí, si se siente mejor cuando tiene más y peor cuando tiene menos. Sí, si su gozo está a una entrega de distancia, a un traslado de distancia, a un premio de distancia o a una renovación de distancia. Si su felicidad procede de algo que deposita, conduce, bebe o come, reconózcalo: usted está en una cárcel, la cárcel de la necesidad.

Esa es la mala noticia. La buena es que tiene una visita. Y su visita tiene un mensaje que puede darle la libertad. Vaya a la sala de visitas. Tome asiento, y vea al otro lado al salmista David. Le hace señas para que se incline hacia él. «Tengo un secreto que contarte», susurra, «el secreto de la satisfacción: “El SEÑOR es mi pastor; nada me faltará”» (Salmo 23.1).

David ha encontrado los pastos donde va a morir el descontento. Es como si dijera: «Lo que tengo en Dios es más grande que lo que no tengo en la vida».
¿Piensa que podemos aprender a decir lo mismo?

Piense por un momento en lo que tiene. Piense en la casa que tiene, en el coche que conduce, el dinero que ha ahorrado. Piense en las joyas que ha heredado y las acciones que ha transado y la ropa que ha adquirido. Vea todo lo que ha acumulado, y permítame recordarle dos verdades bíblicas.

Lo que tiene no es suyo. Pregúntele a cualquier médico forense. Pregúntele a cualquier embalsamador. Pregúntele a cualquier director de una funeraria. Nadie se lleva nada consigo. Cuando murió uno de los hombres más ricos de la historia, John D. Rockefeller, le preguntaron a su contador: «¿Cuánto dejó John D?» la respuesta fue: «Todo».

«Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano» (Eclesiastés 5.15).

De todo eso, nada es suyo. ¿Y sabes algo más acerca de todas esas cosas? No son usted. Lo que usted es nada tiene que ver con la ropa que usa ni con el coche que conduce. Jesús dijo: «La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee» (Lucas 12.15). El cielo no lo conoce como el tipo del traje hermoso ni como la mujer de la casa grande ni el muchacho de la bicicleta nueva. El cielo conoce su corazón. «El SEÑOR no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero El SEÑOR mira el corazón» (1 Samuel 16.7). Cuando Dios piensa en usted, se fija en su compasión, su devoción, su ternura o ligereza de mente, pero no en sus cosas.

Y cuando usted piensa en usted mismo, no debiera hacerlo de otro modo. Si se define por las cosas que tiene, se sentirá bien cuando tiene mucho y mal cuando tiene poco. El contentamiento viene cuando sinceramente podemos decir con Pablo: «He aprendido a contentarme cualquiera sea mi situación. Sé vivir humildemente y sé tener abundancia» (Filipenses 4.11–12).

Doug McKnight podía decir esas palabras. A la edad de treinta y dos años se le diagnosticó esclerosis múltiple. Los dieciséis años siguientes le costaron su carrera, su movilidad y finalmente la vida. Debido a la esclerosis múltiple no podía comer por sí mismo ni caminar; combatió la depresión y el temor. A través de todo esto, nunca perdió el sentido de la gratitud. La evidencia de esto es su lista de oración. Los amigos de su congregación le pidieron que compilara una lista de sus peticiones para interceder por él. Su respuesta incluía dieciocho bendiciones por las que estaba agradecido, y seis preocupaciones por las cuales orar. Sus bendiciones superaban a sus necesidades por tres a una. Doug McKnight había aprendido a estar contento.

Lo mismo ocurrió con la leprosa en la isla de Tobago. Un misionero de corto plazo la conoció en un viaje misionero. En el día final, él conducía la adoración en una colonia de leprosos. Preguntó si alguien tenía una canción favorita. Cuando hizo la pregunta, una mujer se volvió y dejó ver el rostro más desfigurado que se haya visto. No tenía orejas ni nariz. Los labios habían desaparecido. Pero levantó una mano sin dedos y preguntó: «¿Podemos cantar “Cuenta las riquezas que el Señor te da”?»

El misionero comenzó a cantar, pero no pudo terminar. Después alguien comentó: «Supongo que nunca podrá volver a cantar esa canción». «No» respondió, «la cantaré nuevamente, pero nunca de la forma en que lo hacía antes».

¿Espera que un cambio de circunstancias traerá un cambio en su actitud? Si es así, usted está en prisión, y necesita aprender un secreto para aligerar su equipaje. Lo que tiene en su Pastor es mayor que lo que no tiene en la vida.
Permítame entrometerme por un momento. ¿Qué cosa específicamente se interpone entre usted y su gozo? ¿Cómo llenaría la línea siguiente?: «Seré feliz cuando __________________». Cuando sane. Cuando ascienda. Cuando me case. Cuando esté solo. Cuando sea rico. ¿Cómo podría terminar esta oración?

Con su respuesta bien en mente, responda esto. ¿Si su barco nunca llega, si su sueño nunca se hace realidad, si su situación nunca cambia, podría ser feliz? Si dice que no, está durmiendo en la fría mazmorra del descontento. Está preso. Y necesita saber lo que tiene en su Pastor.

Tiene un Dios que lo escucha, el poder del amor que lo respalda, el Espíritu Santo que vive en usted, y todo el cielo por delante. Si tiene al Pastor, tiene la gracia a su favor en todo pecado, dirección para cada decisión, una luz para cada rincón y un áncora para cada tormenta. Tiene todo lo que necesita.

¿Y quién se lo podrá arrebatar? ¿Puede la leucemia infectar su salvación? ¿Puede la bancarrota empobrecer sus oraciones? Un tornado puede quitarle su habitación terrenal, pero ¿alcanzará su hogar celestial?

Mire su posición. ¿Por qué clamar por prestigio y poder? ¿No ha recibido el privilegio de formar parte de la obra más grande de la historia?

Según Russ Blowers, somos privilegiados. Él es ministro en Indianápolis. Al saber que se le preguntaría su profesión en una reunión del Club Rotario, decidió decir algo más que «Soy pastor».

En cambio dijo: «Hola, soy Russ Blowers. Pertenezco a una empresa mundial. Tenemos sucursales en todos los países del mundo. Tenemos representantes en casi todos los parlamentos y salas ejecutivas de la tierra. Nos dedicamos a la motivación y la alteración de la conducta. Tenemos hospitales, comedores, centros de crisis en el embarazo, universidades, casas de publicaciones hogares de ancianos. A nuestra clientela la cuidamos desde su nacimiento hasta su muerte. Ofrecemos seguros de vida y contra incendios. Realizamos trasplantes espirituales de corazón. Nuestro Fundador es dueño de todos los bienes de la tierra más una inmensa variedad de galaxias y constelaciones. Lo sabe todo y vive en todo lugar. Nuestro producto se entrega gratis a todo el que lo pide. (No existe la cantidad suficiente de dinero para adquirirlo). Nuestro Jefe Ejecutivo nació en una aldea campesina, fue carpintero, no era dueño de casa, su familia no lo comprendía y sus enemigos lo odiaban, caminó sobre las aguas, lo condenaron a muerte sin celebrarle juicio y resucitó de entre los muertos. Hablo con Él todos los días».

Si puede decir lo mismo, ¿no tiene razón para estar contento?

Un hombre llegó a la oficina de un ministro para pedir consejería. Estaba en medio de un colapso financiero.

«Lo he perdido todo», se quejó.

«¡Ah! Lamento de todo corazón que haya perdido su fe».

«No», rectificó el paciente.«No he perdido la fe».

«De acuerdo. Entonces lamento que haya perdido su carácter».

«No he dicho eso», corrigió. «Aún conservo mi carácter».

«Me duele saber que ha perdido la salvación».

«No es lo que dije», objetó el hombre. «No he perdido la salvación».

«Todavía tiene su fe, su carácter, su salvación», observó el ministro. «Me parece que no ha perdido ninguna de las cosas que realmente valen».

Nosotros tampoco. Usted y yo podemos orar como el puritano. Se sentaba para comer pan y beber agua. Inclinaba la cabeza y declaraba: «¿Todo esto además de Jesús?»

¿Podemos estar igualmente contentos? Pablo dice «gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento» (1 Timoteo 6.6). Cuando rendimos a Dios el pesado saco del descontento, no sólo perdemos algo: ganamos algo. Dios lo reemplaza por un maletín liviano, hecho a la medida, resistente a los pesares y lleno de gratitud.

¿Qué ganará usted con el contentamiento? Puede ganar su matrimonio. Puede ganar horas preciosas con sus hijos. Puede ganar respeto por sí mismo. Puede ganar gozo. Puede ganar la fe para decir: «El SEÑOR es mi pastor; nada me faltará».

Trate de decirlo lentamente: «El SEÑOR es mi pastor; nada me faltará».

Dígalo otra vez, «El SEÑOR es mi pastor; nada me faltará».

Otra vez, «El SEÑOR es mi pastor; nada me faltará».

Shhhhhh. ¿Oyó un ruido? Yo sí. No estoy seguro … pero creo que se trata del rechinar de la puerta de una cárcel que se abre.

Lucado, M. (2001). Aligere su equipaje (41). Nashville: Caribe-Betania Editores.

Alabanza: Altísimo Señor – Semilla de Mostaza

Guía de estudio
Aligere su equipaje
Preparada por Steve Halliday
4
La prisión de la necesidad
La carga del descontento
Viaje hacia atrás
1. La prisión de la necesidad. Usted ha visto sus prisioneros. Tienen «necesidad». Siempre necesitan algo. Quieren algo más grande. Más hermoso. Más rápido. Más delgado. Ellos necesitan.
A. ¿Estás en prisión?
B. ¿Qué cosas de la vida son las más deseadas para enviarlo a usted a esta prisión? Descríbalas.
2. David ha encontrado los pastos donde va a morir el descontento. Es como si dijera: «Lo que tengo en Dios es más grande que lo que no tengo en la vida».
A. ¿Qué tiene usted en Dios? Enumere las diez primeras cosas que vengan a su mente.
B. ¿Puede usted decir que lo que usted tiene en Dios es más grande que lo que no tiene en la vida? Explique.
3. ¿Espera que un cambio de circunstancias traerá un cambio en su actitud? Si es así, usted está en prisión, y necesita aprender un secreto para aligerar su equipaje.
A. Conteste la pregunta anterior y explique sus respuestas.
B. ¿Cuál es este secreto de viajar con poco equipaje ¿Cómo se hace uno experto en esto?
4. ¿Qué cosa específicamente se interpone entre usted y su gozo? ¿Cómo llenaría la línea siguiente?: «Seré feliz cuando _________________». Cuando sane. Cuando ascienda. Cuando me case. Cuando esté solo. Cuando sea rico. ¿Cómo podría terminar esta oración?
A. Conteste las preguntas anteriores.
B. ¿Cómo estas cosas lo separan a usted de la alegría? ¿Cuánto tiempo ha sido así? ¿Cómo puede usted despojarse de esto y del poder que tiene sobre usted?
Viaje hacia arriba
1. Leer Lucas 12.13–21
A. ¿Qué nos advierte Jesús en el verso 15? ¿Qué declaración hace Él?
B. ¿Qué error cometió el hombre rico en la parábola contada por Jesús?
C. ¿Qué significa ser «rico para con Dios» (v. 21)? ¿Es usted rico para con Dios? Explique.
2. Leer Filipenses 4.10–13
A. ¿Por qué Pablo dice «me gocé en el Señor» (v. 10)?
B. ¿Qué secreto describe Pablo en el verso 12? ¿Cómo tiene él acceso a este secreto? ¿Usted conoce este secreto? Explique.
C. ¿Cómo se relaciona el verso 13 con el contexto del pasaje? ¿Cómo se relaciona específicamente con la satisfacción?
3. Leer 1 Timoteo 6.3–10
A. ¿Cómo caracteriza Pablo a aquellos quienes enseñan que la piedad significa fuente de ganancias (v. 5)?
B. ¿Qué dice Pablo que es «gran ganancia» (v. 6)?
C. ¿Qué razón da Pablo para su enunciado (vv. 7–8)?
D. ¿Qué advierte Pablo en los versos 9 y 10? ¿Por qué tanta gente ignora esta advertencia? ¿Qué piensa usted de esta advertencia? Explique.
Viaje hacia adelante
1. Haga una lista de al menos una docena de cosas que usted posea, ya sean espirituales o materiales, que hayan llegado a usted como resultado de su relación con Dios.
2. Haga un estudio bíblico sobre la satisfacción. Use una buena concordancia para encontrar palabras tales como contento y satisfecho, luego estudie los versos que usted encuentre. También vea un buen diccionario bíblico o enciclopedia que hable sobre el tema. ¿Qué aprendió?

Lucado, M. (2001). Aligere su equipaje (206). Nashville: Caribe-Betania Editores.
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8 responses to this post.

  1. Posted by Javier Alejandro on 20 marzo 2009 at 7:36 AM

    Tienen que escuchar la alabanza!!!! Esta versión está increíble… la introducción, la música, todo

    😀

    Y los que como Richard prefieren ver el video, aquí se los dejo

    Bendiciones

    Responder

  2. Posted by Adriana on 20 marzo 2009 at 11:28 AM

    Huy yo dije Javier va a carrera de caballos hasta ya comento el capitulo 4…. jajaja saludos y bendiciones

    Responder

  3. Posted by DPMS on 23 marzo 2009 at 7:08 PM

    Cuando Dios a través del autor empieza a describir la prisión y los prisioneros de la cárcel NECESIDAD… hasta sentí el ambiente de ese lugar y me di cuenta que las cosas terrenales que deseo tener o lograr son las que me tienen viviendo allí, en ese lugar que hasta se hace dificil respirar.

    El asunto es… como mis sueños y mis anhelos pueden llevarme alli, como mis sueños y mis anhelos pueden trasladarme automáticamente del lugar de una hija y heredera a una prisionera. 😥 Por Dios… soy una OVEJOTA !!! =P

    Y es exactamente lo que logré descubrir con la guía de estudio: LO QUE TENGO EN CRISTO ES MAYOR QUE LO QUE NO TENGO O NO HE ALCANZADO EN LA VIDA.

    Estoy esperando que un cambio de circunstancias me traiga un cambio en mi actitud. Estoy esperando un cambio de trabajo, un cambio de estatus profesional. Estoy creyendo que un cambio “físico” o “geográfico” me hará cambiar mi actitud.

    Hermanos yo por mi parte.. no quiero seguir prisionera, no quiero a través de mi actuar seguir haciendo de menos lo que Dios me ha dado a través de Jesucristo. Lo que realmente cuenta ya lo tengo, y es haber sido creada de nuevo.

    Acepté la visita de David, y clamo a Dios para salir por la puerta que se abrió cuando dije: EL SEÑOR ES MI PASTOR NADA ME FALTARÁ, EL SEÑOR ES MI PASTOR NADA ME FALTARÁ.

    Una persona me dijo que Dios no me “pide” las cosas que quiero tener o hacer para arrebatármelas y llevárselas, sino que me las “pide” para devolvérmelas. Señor te entrego mis planes, mis sueños, anhelos e ilusiones terrenales y espirituales, y enséñame Señor a vivir satisfecha y contenga con lo que me has dado.
    Amén. =)

    Responder

  4. Posted by DPMS on 23 marzo 2009 at 7:15 PM

    Por cierto, excelente aporte con la alabanza Xavi. Cabal donde dice: Fue algo así como estar en cadena perpetua…. y una mañana escuchar: “TE DOY LIBERTAD”.

    😀 Gracias por tu amor Señor!!!!

    y siendo yo un vil pecador hoy como en su mesa…..larala rala … ♫ ♫ ♪♪ …

    Responder

  5. Por el momento solo quiero comentar que PATICA tienes la ligereza de pluma de Max Lucado, que fácil es llevas la lectura de lo que escriben, ponlo en práctica nos vas a bendecir musho jijijij

    DLB

    Responder

  6. Posted by Javier Alejandro on 25 marzo 2009 at 2:15 PM

    Wow!!!

    Hace poco me pasó que vi a unos jóvenes que regresaban a su casa de la escuela… y añoré esos momentos… pero después recordé que cuando estaba en esa época lo que más quería era entrar a la U… cuando estaba en la U, quería trabajar… y así… “sólo una cosa deseaba”… leyendo este capítulo me di cuenta que estoy en prisión

    Cuando rendimos a Dios el pesado saco del descontento, no sólo perdemos algo: ganamos algo. Dios lo reemplaza por un maletín liviano, hecho a la medida, resistente a los pesares y lleno de gratitud.

    ¿Qué me ha llevado a esa prisión?… el deseo de “ser” mejor, lo que el mundo llama éxito… todo eso me ha hecho vivir encarcelado…

    Pero si lo que tengo en Dios es más grande que todo eso!!!

    Excelentes las citas de la guía de estudio, el rico que pensaba en dónde almacenar sus cosechas, el “secreto” de Pablo del contentamiento, y la excelente enseñanza a Timoteo sobre la verdadera riqueza…

    Les soy sincero el hacer la lista de cosas que tengo, que me ha dado Dios, y las que me ha dado como resultado de mi relación con Él me dejó quieto, mudo… YA quiero dejar de ser prisionero de la necesidad, ya no quiero esperar a un momento “culminante” para que mi vida cambie… quiero como Pablo aprender a estar contento con lo que tengo ahora….

    Por cierto… tuve presente el aporte de Lucky en “Otras Bendiciones” sobre el contentamiento… excelente la forma en que nos atrae el Señor y nos quiere dar libertad 😀

    Saludos a todos, bendiciones

    Responder

  7. Posted by Lucrecia on 26 marzo 2009 at 12:31 PM

    ¿Qué si estoy en prisión? Absolutamente, desde hace mucho tiempo atrás.
    Estas preguntas son muy reveladoras para mí, lo que me mantiene en esta prisión es la búsqueda de una mejora en mi economía y alcanzar mi “realización” como profesional me hace vivir en una búsqueda constante de empleos que me “permitan” alcanzar esto.

    Lo que tengo en Dios es más grande que lo que tengo en la vida. Afirmativo! Es evidente que no lo veo así, por eso nunca estoy conforme con lo que tengo. Me ha sido tan fácil quitar mi vista de lo que es verdadero y más valioso. =(

    Lo que tengo en Dios es TODO, amor, paz, consuelo, refugio, seguridad, gozo, mi familia restaurada, mi corazón hecho carne y mi espíritu conectado al suyo.

    Nada se compara con lo que Dios me ha dado, y ni se diga de lo que me dará (sus promesas son eternas), y sin hacer a un lado todas sus bendiciones que mencioné antes, me ha sido dado lo más grande que un ser humano puede esperar… LA PERSONA DE JESUS.

    Si, he estado pensando que cuando cambien mis circunstancias viviré más agradecida, más entregada a Dios =( , me engaño con el pensamiento de que “espero la providencia de Dios” pero creo que lo que espero es demasiado, es algo que no es necesario.

    ¿Cuál es este secreto de viajar con poco equipaje ¿Cómo se hace uno experto en esto? Lo que dice David, reconocer que en Dios nada nos faltará en cualquier ámbito de mi vida, me viene a la mente una alabanza (look for it Xavi, jijiji) Toda mi vida está en ti, todos mis sueños están ti… TODO LO QUE SOY Y LO QUE ESPERO SER ESTÁN EN LA PERSONA DE JESUS.

    Ja! Creo que nunca había leído “bien” Lucas 12:13-21, que claro nos habla Jesús….debo cuidarme que la avaricia entre a mi vida, pues mi vida no DEPENDE del poseer muchas cosas.

    He ignorado la advertencia que hace Pablo: los que quieren riquezas materiales son insensatos en su manera de actuar y se hunden con sus propias manos, creo que recuerdo un par de decisiones que he tomado.

    Puedo hacer una lista muy larga de lo que tengo como resultado de mi relación con Dios, les menciono sólo algunas: vida en abundancia, el tercelito (jejeje), mi familia unida, USTEDES! Los quiero hermanos!

    Ayúdame a salir de esta prisión Señor, quiero aprender a vivir como Pablo, agradeciendo en la abundancia y en la escasez, pues por la fortaleza que me das puedo hacer frente a cualquiera que sea mi circunstancia. 😀

    Responder

  8. Posted by DPMS on 5 octubre 2010 at 9:46 AM

    solo tu gracia, solo tu gracia le basta a mi corazón !!!

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