Cap. 6: Los ¿Y Si? Y Los ¿Cómo?

la-carga-de las-preocupacionesLa Carga De Las Preocupaciones


Junto a aguas de reposo me pastoreará
Salmo 23.2

Su hijo de diez años está preocupado. Está tan ansioso que no puede comer. Tan preocupado que no puede dormir. «¿Qué anda mal?», usted le pregunta. Él mueve la cabeza y se queja: «No tengo un plan de pensiones».

Su hija de cuatro años llora en la cama. «¿Qué pasa, hijita querida?» Ella responde: «Nunca voy a aprobar química en la universidad».

El rostro de su hijo de ocho años expresa su estrés: «Seré una basura de padre. ¿Qué si le doy mal ejemplo a mis hijos?»

¿Cómo respondería a tales declaraciones? Además de llamar al sicólogo infantil, su respuesta sería enfática: «Eres demasiado pequeño para preocuparte de tales problemas. Cuando llegue la oportunidad, sabrás qué hacer».

Afortunadamente la mayoría de los niños no piensan en esas cosas.

Desafortunadamente los adultos ya tenemos nuestra parte. La preocupación es toda una bolsa de cargas. Está llena de ¿y si … ? y de ¿cómo … ? «¿Y si llueve en mi boda?» «¿Cómo puedo saber cuándo disciplinar a mis hijos?» «¿Y si me caso con un tipo que ronca?» «¿Cómo pagaremos los estudios de nuestro bebé?» «¿Y si después de toda mi dieta se descubre que la lechuga engorda y no el chocolate?» Una bolsa de preocupaciones. Voluminosa. Incómoda. Fea. Áspera. Difícil de llevar e imposible de dejar. Nadie quiere sus preocupaciones.

La verdad sea dicha, usted tampoco la quiere llevar.

Nadie tiene que recordarte el elevado costo de la ansiedad (pero yo lo haré de todos modos).La preocupación divide la mente. La palabra bíblica preocupación (merimnao) en griego está formada por dos palabras, merizo (dividir) y nous (mente). La ansiedad divide nuestra energía entre las prioridades de hoy y los problemas de mañana. Parte de nuestra mente está en el ya; el resto está en el todavía no. El resultado es una vida con la mente dividida.

Ese no es el único resultado. La preocupación no es una enfermedad, pero causa enfermedades. Se la ha relacionado con la hipertensión, los problemas cardíacos, la ceguera, la migraña, los problemas de la tiroides y una gran cantidad de desórdenes estomacales.

La ansiedad es un hábito caro. Valdría la pena si diera buen resultado. Pero no. Nuestros esfuerzos son inútiles. Jesús dijo: «¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?» (Mateo 6.27). Los afanes nunca han dado brillo a un día, ni han resuelto un problema, ni curado una enfermedad.

¿Cómo puede una persona hacer frente a la ansiedad? Podría intentar lo que hizo un individuo. Se preocupaba tanto que decidió contratar a alguien que se preocupara por él. Encontró un hombre que aceptó asumir sus preocupaciones por un salario de 200 mil dólares al año. Después que el hombre aceptó el trabajo, la primera pregunta a su patrón fue: «¿Dónde va a conseguir los 200 mil dólares anuales?» El hombre respondió: «Ese es problema suyo».

Lamentablemente, la preocupación es un trabajo que uno no puede delegar, pero lo puede vencer. No hay mejor lugar para comenzar que en el versículo dos del salmo del pastor.

«Junto a aguas de reposo me pastoreará», dice David. Y, por si acaso lo hemos captado bien, repite la frase en el versículo siguiente: «Me guiará por sendas de justicia».

«Me guiará». Dios no está detrás gritando «¡Anda!» Va delante y me invita: «Ven». Va delante, limpia el sendero, corta las ramas, señala el camino. Al llegar a una curva, dice: «Dobla hacia allá». Al subir, señala: «Sube aquí». Cerca de las rocas advierte: «¡Cuidado!»

Él nos guía. Nos dice lo que necesitamos saber cuando necesitamos saberlo.

Como lo diría un escritor del Nuevo Testamento: «Hallaremos gracia cuando la necesitemos».

Escuchemos otra versión: «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» (Hebreos 4.16).

La ayuda de Dios es oportuna. Él ayuda de la misma forma que un padre da los pasajes para el avión a sus niños. Cuando viajo con mis hijas, llevo todos los billetes en mi maletín. Cuando llega el momento de abordar el avión, me paro entre quien me atiende y mi hija. A medida que cada una pasa, yo pongo un boleto en su mano, y ella a su vez lo pasa al dependiente. Cada una recibe su billete en el momento oportuno.

Lo que hago por mis hijas Dios lo hace por usted. Se pone entre usted y su necesidad. En el momento oportuno, le da su boleto. ¿No fue esta la promesa que dio a sus discípulos? «Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo» (Marcos 13.11).

¿No es ese el mensaje de Dios a los hijos de Israel? Prometió proporcionarles el maná cada día. Pero les dijo que recogieran sólo lo necesario para un día. Los que desobedecieron y recogieron para dos días encontraron que al segundo día el maná se les había descompuesto. La única excepción a la regla era el día previo al reposo. El viernes podían recoger el doble. Dicho de otro modo, Dios les daría lo necesario en su tiempo de necesidad.

Dios nos guía. Dios hará lo que corresponde a su debido tiempo. ¡Qué diferencia hace eso!

Puesto que sé que su provisión es oportuna, puedo disfrutar del presente.
«Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal» (Mateo 6.34).

La última frase es digna de destacarse: «Basta a cada día su propio mal».

«No sé qué haré si mi esposo muere». Lo sabrás en el momento oportuno.

«Cuando mis hijos dejen la casa, no creo que pueda soportarlo». No será fácil, pero la fortaleza llegará en el momento oportuno.

«Yo no podría dirigir una iglesia. Hay muchas cosas que no sé». Quizás usted tenga razón. O quizás quiere saberlo todo demasiado pronto. ¿Podría ser que Dios le revele todo en el momento oportuno?

La clave es la siguiente: Enfrente los problemas de hoy con la energía de hoy. No se fije en los problemas de mañana hasta mañana. Aun no tiene las fuerzas de mañana. Ya tiene suficiente para el día de hoy.

Hace más de ochenta años un gran canadiense de la medicina, Sir William Osler, dio un discurso ante los estudiantes de la Universidad de Yale con el título «Un modo de vida». En su mensaje narra un relato relacionado con un hecho ocurrido mientras iba a bordo de un trasatlántico.

Un día en una visita al capitán del barco, sonó una alarma estridente, seguida por extraños ruidos como de algo que rechinaba y chocaba ruidosamente debajo del puente.«Son nuestros compartimentos herméticos que se cierran», explicó el capitán. «Es una parte importante de nuestros ejercicios de seguridad. En caso de un verdadero problema, el agua que se filtra en un compartimiento no afecta al resto del barco. Aun al chocar con un témpano de hielo, como el Titanic, el agua sólo penetraría en el compartimiento roto.

Sin embargo, el barco seguiría a flote».

Cuando habló a los estudiantes de Yale, Osler recordó la descripción que el capitán hizo del barco:

Cada uno de ustedes es una organización más maravillosa que ese gran trasatlántico, y han emprendido un viaje mucho más largo. Les exhorto a que aprendan a tener bajo sujeción su vida y a vivir cada día en un compartimiento hermético para ese día. Esto garantizará su seguridad en todo el viaje de la vida. Toquen un botón y escuchen, en todo ámbito de su vida, las puertas de hierro que dejan fuera el pasado, los días de ayer que ya han muerto. Toquen otro botón y cierren, con una pared metálica, el futuro, los mañanas que aún no nacen. Así estarán a salvo; a salvo por ese día.

No piensen en la cantidad que hay que lograr, ni en las dificultades que hay que vencer, sino empéñense seriamente en la tarea menuda que tienen a la mano, y dejen que sea suficiente para el día; porque nuestro claro deber no es ver lo que apenas se ve en la distancia, sino hacer lo que tenemos al alcance de la mano.

Jesús señaló lo mismo en menos palabras: «No os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal» (Mateo 6.34).

Es fácil decirlo. No siempre es fácil de hacer. Somos tan dados a preocuparnos. Anoche estaba preocupado en mi sueño. Soñé que se me diagnosticaba la misma enfermedad degenerativa de los músculos que le quitó la vida a mi padre. Desperté del sueño y, en medio de la noche, comencé a preocuparme. Entonces vinieron a mi mente las palabras de Jesús: «No os afanéis por el día de mañana». Y definitivamente, decidí no hacerlo. Arrojé ese pesado saco. Después de todo, ¿por qué permitir que los problemas imaginarios del mañana nos roben el reposo nocturno? ¿Puedo evitar la enfermedad si permanezco despierto? ¿Retardaré la aflicción pensando al respecto? No, por supuesto. Así que hice la cosa más espiritual que pude haber hecho. Me volví a dormir.

¿Por qué no hace lo mismo? Dios le guía. Deje los problemas de mañana para mañana.

Arthur Hays Sulzberg fue el editor del New York Times durante la segunda guerra mundial. Debido al conflicto mundial le era casi imposible dormir. No podía apartar las preocupaciones de su mente hasta que adoptó como su lema las palabras: «Un paso me basta», tomadas del himno «Guíame, luz bondadosa» (Lead, Kindly Light).

Divina luz, guarda mi pie;
No pido que me dejes ver
El escenario distante;
Un paso me basta.

Dios no le va a dejar ver el escenario distante. Así que puede dejar de buscarlo. El Señor nos promete una lámpara a nuestros pies, no una bola de cristal para mirar el futuro. No tenemos que saber lo que ocurrirá mañana. Basta saber que Él nos guía y que vamos a «alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» (Hebreos 4.16).

Lucado, M. (2001). Aligere su equipaje (61). Nashville: Caribe-Betania Editores.

Alabanza: En Tí Confiaré – Rocío Crooke

Guía de estudio
Aligere su equipaje
Preparada por Steve Halliday
6
Los ¿y si? Y los ¿cómo?
La carga de las preocupaciones
Viaje hacia atrás
1. La preocupación es una bolsa firme de cargas. Está llena de ¿y si … ? y ¿cómo … ? «¿Y si llueve en mi boda?» «¿Cómo puedo saber cuándo disciplinar a mis hijos?» «¿Y si me caso con un tipo que ronca?» «¿Cómo pagaremos la instrucción de nuestro bebé?»
A. ¿Cuál «¿y si?» problema considera el más grande?
B. ¿Cuál «¿cómo?» le dio la mayor aflicción?
C. ¿Cómo usted trata con esos «¿y si?» y «¿cómo?» típicamente?
2. La preocupación divide la mente. La palabra bíblica preocupación (merimnao) en griego está formada por dos palabras, merizo (dividir) y nous (mente). La ansiedad divide nuestra energía entre las prioridades de hoy y los problemas de mañana. Parte de nuestra mente está en el ya; el resto está en el todavía no. El resultado es una vida con la mente dividida.
A. ¿Qué cosas prácticas podemos nosotros hacer para no gastar las energías del día de hoy en los problemas de mañana?
B. ¿Qué asuntos son los que más comunmente lo llevan a usted hacia una vida con la mente dividida? ¿Por qué?
3. Dios nos guía. Dios hará lo que corresponde a su debido tiempo. ¡Qué diferencia hace eso!
A. ¿Cómo lo ha guiado Dios a usted en el pasado? Describa el último suceso?
B. ¿Nosotros creemos que Dios hará lo correcto en el tiempo correcto? ¿Cómo cambian nuestras vidas si nosotros creemos realmente esto?
C. ¿Qué cosa de tu vida cambiarías ahora mismo si creyeras esto completamente?
4. Enfrente los problemas de hoy con la energía de hoy. No se fije en los problemas de mañana hasta mañana. Aun no tiene las fuerzas de mañana. Ya tiene suficiente para el día de hoy.
A. ¿Cuántas de las cosas de que usted se ha preocupado, actualmente están en el pasado?
B. ¿Cuales asuntos deberían ser tratados hoy y usted los está evitando para tratar de resolverlos mañana?
Viaje hacia arriba
1. Leer Mateo 6.25–34
A. ¿Qué razón da Jesús para rehusar la preocupación (vv. 25–27)?
B. ¿Por qué los cristianos no deberían preocuparse en la misma medida que los no creyentes (vv. 31–32)?
C. Si no debemos preocuparnos, ¿qué estamos haciendo nosotros (v. 33)? ¿Qué significa esto en términos prácticos?
D. ¿Qué razón adicional para no preocuparse da Jesús en el verso 34?
2. Leer Filipenses 4.6–8
A. ¿Cómo recomienda Pablo que nosotros combatamos la preocupación?
B. De acuerdo con Pablo, ¿de qué gozaremos nosotros cuando sigamos su consejo?
C. En vez de preocuparse, ¿con qué tipo de cosas deberíamos llenar nuestra mente (v. 8)?
3. Leer Hebreos 4.14–16
A. Describa al sacerdote retratado en este pasaje.
B. ¿Qué dice el verso 16 acerca de combatir nuestra preocupación?
Viaje hacia adelante
1. Haga una lista de las cosas de la vida que más le preocupan. Luego, una por una, encomiéndelas al Señor en oración. Cuando usted ore por ellas, las lágrimas caerán en la hoja de papel y podrá tirar ésta a la basura.
2. Use una buena concordancia para hacer un estudio sobre la palabra preocupación. Busque términos como preocupación, preocupado, ansioso, y ansiedad, y estudie los versos que usted encuentre. ¿Qué aprendió sobre cómo combatir la preocupación?

Lucado, M. (2001). Aligere su equipaje (212). Nashville: Caribe-Betania Editores.
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3 responses to this post.

  1. Posted by Javier Alejandro on 16 abril 2009 at 7:57 AM

    Después del mini-break, retomo la lectura con mucho gozo… antes de contestar el ‘preguntón’ de Steve Halliday 😀 quiero compartirles que me ha impactado mucho la lectura, y quiero dejar de una vez por todas la preocupación, ya que no logro nada con ello.
    Bendiciones amados hermanos, confiemos… confiemos 😉

    La última parte de la Guía de Estudio es sumamente liberadora, espero que tengan la oportunidad de hacerla… DLB

    Viaje hacia atrás
    1.
    A. ¿Cuál «¿y si?» problema considera el más grande?
    ¿Y si me quedo sin dinero? ¿Y si no sé qué hacer?
    B. ¿Cuál «¿cómo?» le dio la mayor aflicción?
    ¿Cómo consigo trabajo? ¿Cómo voy a comprar una casa?
    C. ¿Cómo usted trata con esos «¿y si?» y «¿cómo?» típicamente?
    La mayoría de las veces haciendo cálculos, planificaciones, con mucha pena confieso que muy pocas veces lo pongo en las manos del Señor
    2.
    A. ¿Qué cosas prácticas podemos nosotros hacer para no gastar las energías del día de hoy en los problemas de mañana?
    Confiar en la providencia de Dios… esto no es pretexto para la irresponsabilidad, pero debo reconocer las cosas que NO puedo cambiar aunque de mil vueltas en mi cama, y esas dejarlas en las manos del Señor
    B. ¿Qué asuntos son los que más comunmente lo llevan a usted hacia una vida con la mente dividida? ¿Por qué?
    Las cosas que tengo que hacer y no hago… gasto más tiempo en pensar que en hacer algo en realidad
    3.
    A. ¿Cómo lo ha guiado Dios a usted en el pasado? Describa el último suceso?
    Dios me guió y puso todo lo necesario para comprar un carro, no me tuve que preocupar por el cómo y por otros detalles
    B. ¿Nosotros creemos que Dios hará lo correcto en el tiempo correcto? ¿Cómo cambian nuestras vidas si nosotros creemos realmente esto?
    Viviríamos sin tantas enfermedades y sin tensión en nuestra vida
    C. ¿Qué cosa de tu vida cambiarías ahora mismo si creyeras esto completamente?
    Dejar de pensar en qué lugar me quiere Dios, dejar de buscar lugares… Él me dirá en el momento oportuno
    4.
    A. ¿Cuántas de las cosas de que usted se ha preocupado, actualmente están en el pasado?
    Puff… todas
    B. ¿Cuales asuntos deberían ser tratados hoy y usted los está evitando para tratar de resolverlos mañana?
    Mi ritmo de oración, el terminar la U

    Viaje hacia arriba
    1. Leer Mateo 6.25–34
    A. ¿Qué razón da Jesús para rehusar la preocupación (vv. 25–27)?
    Dios se ocupa por dar lo necesario hasta a las aves y a los lirios… ¿cómo no lo hará con sus hijos?
    B. ¿Por qué los cristianos no deberían preocuparse en la misma medida que los no creyentes (vv. 31–32)?
    Porque nosotros tenemos un Padre, que sabe lo que necesitamos
    C. Si no debemos preocuparnos, ¿qué estamos haciendo nosotros (v. 33)? ¿Qué significa esto en términos prácticos?
    En lugar de gastar energías en preocupaciones, debería ocuparme en el Reino de los Cielos, en agradar a Dios
    D. ¿Qué razón adicional para no preocuparse da Jesús en el verso 34?
    Cada día tiene sus propios problemas… y Dios nos ayudará en cada uno de ellos 😀
    2. Leer Filipenses 4.6–8
    A. ¿Cómo recomienda Pablo que nosotros combatamos la preocupación?
    Orando… haciéndole saber a nuestro Padre nuestras peticiones, con confianza y ACCION DE GRACIAS, es decir, sabiendo que Él hará lo que es mejor para nosotros
    B. De acuerdo con Pablo, ¿de qué gozaremos nosotros cuando sigamos su consejo?
    De PAZ
    C. En vez de preocuparse, ¿con qué tipo de cosas deberíamos llenar nuestra mente (v. 8)?
    Pensando en solo lo bueno, lo puro, lo digno de alabanza….
    3. Leer Hebreos 4.14–16
    A. Describa al sacerdote retratado en este pasaje.
    Jeje, es nuestro Señor, Jesucristo
    B. ¿Qué dice el verso 16 acerca de combatir nuestra preocupación?
    Hallaremos GRACIA en el momento oportuno.. Wow

    Responder

  2. Posted by Lucrecia on 17 junio 2009 at 5:45 PM

    Pues si, confieso que me he estado preocupando demasiado por el futuro, me he hecho esas preguntas de.. ¿Y si mis hijos se me descarrilan? Sin ir muy lejos algunas mañanas antes de salir de mi casa pienso ¿Y si se me descompone el carro hoy en pleno tráfico? jajaja me preocupo por cosas absurdas!

    Definitivamente ha afectado mi salud, creo que el reflujo gástrico es por mis preocupaciones sin sentido.

    Puesto que sé que su provisión es oportuna, puedo disfrutar del presente. 🙂 Que reconfortante saber que mi Padre Celestial no pasa por alto mi necesidad.

    Creo que una de mis mayores preocupaciones es ¿Y si en el rapto me quedo? Jajaja suena divertida mi preocupación pero he pasado momentos dífíciles al hacerme esa pregunta… gloria a Dios que me da oportunidad a cada instante de volverme a Él.

    ¿Como trato con estas preocupaciones? Me entra ansiedad… últimamente he estado de un despiste que me preocupa.

    ¿Qué cosas prácticas podemos nosotros hacer para no gastar las energías del día de hoy en los problemas de mañana?
    Cuando pienso en mis metas inmediatamente saltan a mi mente las cosas que no me permitirían lograrlas. Pienso que Dios conoce mi corazón y ya le he manifestado varias veces y le he explicado también mis planes y metas… creo que no es cuestión de pensarla tanto. Sino de confiar en Dios y si Él lo permite definitivamente se cumplirán, si no se cumplen es porque Dios tiene algo mejor para mí.

    ¿Qué asuntos son los que más comunmente lo llevan a usted hacia una vida con la mente dividida? ¿Por qué?
    Mi faceta como esposa y madre… es mi proyecto de vida y pienso y repienso en lo que sucederá si… como reaccionaré si… voy con toda la intención del caso para que mi futura familia honre a Dios y quiero tanto hacerlo bien, poner todo de mi parte, creo que eso es suficiente, el Señor ya tiene control de esto pues es el centro de nuestras vidas.

    ¿Cómo lo ha guiado Dios a usted en el pasado? Describa el último suceso?
    Cuando mi papá ya no pudo trabajar y mis hermanas y yo empezamos a hacer el sustento familiar. Luego que sólo Patica y yo nos quedamos… Dios me enseñó a administrar los gastos de la casa, a compartir, a pensar primero en las necesidades de otros que en las mías… pero fue conforme pasó el tiempo. Dios es fiel! Todavía nos las vemos negras con Patica a veces pero Dios nos enseña cada día como hacerlo.

    ¿Nosotros creemos que Dios hará lo correcto en el tiempo correcto? ¿Cómo cambian nuestras vidas si nosotros creemos realmente esto?
    0 estress, 0 preocupaciones, definitivamente viviríamos en un mundo más tranquilo y armonioso entre las personas.

    Quiero aprender a vivir así, tranquila y sin preocupaciones, tener la certeza que hay alguien que se encarga de mí, de mis necesidades, personalmente me afligen muchas cosas que quiero dejar atrás… quiero vivir en PAZ no sólo para mi mejor estadía en la tierra sino para mi familia, mis amigos, hermanos, compañeros de trabajo pues mis preocupaciones afectan mi relación con las demás personas. Yo digo que a Dios le gusta que confiemos en Él y yo quiero aprender a agradarlo de esta forma.

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  3. Posted by DPMS on 5 octubre 2010 at 9:59 AM

    Últimamente he estado experimentando mucho insomnio. Definitivamente cargas de cansancio y preocupaciones. Vean el siguiente verso, me fascina ver como la biblia es un tejido completo, donde cada verso, como un hilo, se entrelaza con otro para formar un tapete, pónganle el nombre que quieran al tapete, yo le digo Dios.
    Job 11:18-19
    “Tendrás CONFIANZA porque HAY ESPERANZA; mirarás alrededor, y DORMIRÁS SEGURO. Te acostarás y no habrá quien te espante; y muchos suplicarán tu favor.
    😥

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