Cap. 7: Allá Afuera Hay Una Selva

la-carga-de la-desesperanzaLa Carga De La Desesperanza


Confortará mi alma
Salmo 23.3

Imagínese que está en una selva. Una selva densa.

Una selva oscura. Sus amigos lo convencieron de que era hora de dar el viaje de su vida, y allí está. Usted pagó el pasaje. Cruzó el océano. Contrató un guía y reunió un grupo. Se aventura a entrar donde nunca antes lo había hecho, en el frondoso y extraño mundo de la selva.

¿Suena interesante? Demos un paso más. Imagine que está en la selva, solo y perdido. Se detuvo a amarrarse una bota, y al levantar la vista no vio a nadie cerca. Decide ir a la derecha, no sabe si los demás fueron a la izquierda. (¿O usted fue a la izquierda y ellos a la derecha?)

De todos modos, está solo. Y ha estado solo durante, bueno, no sabe por cuánto tiempo. Su reloj se quedó en su bolso que lleva colgado al hombro un buen muchacho de Nueva Jersey que se ofreció a cargarlo mientras usted se amarraba las botas. No era su intención que él la llevase por mucho tiempo, sino sólo mientras se ataba los cordones. Pero él siguió caminando. Y aquí está usted. Atascado en medio de quién sabe dónde.

Usted tiene un problema. Primero, no fue hecho para este lugar. Que lo dejen en el centro de avenidas y edificios, y sabría encontrar el camino. Pero aquí, ¿bajo este follaje tenebroso? ¿Aquí, donde los matorrales ocultan todo sendero y huella? Usted se halla fuera de su elemento. Usted no fue hecho para esta selva.

Lo peor, es que no está equipado. No tiene machete. No tiene cuchillo. No lleva fósforos. Ni linterna. No tiene comida. No está equipado, y ahora está atrapado y no tiene la menor idea de cómo salir de allí.

¿Le parece divertido? A mí tampoco. Antes de seguir adelante, Detengámonos y preguntemos cómo se sentiría. Dadas las circunstancias, ¿qué emociones aflorarían? ¿Con qué pensamientos tendría que luchar?

¿Temor? Evidentemente.
¿Ansiedad? Por decir lo menos.
¿Ira? Razones tiene (seguramente le gustaría poner las manos encima de quienes lo convencieron que emprendiera el viaje).

Pero por sobre todo, ¿qué de desesperanza? Ni idea de a dónde volverse. Ni un pálpito en cuanto a lo que hay que hacer. ¿Quién lo podría culpar por sentarse en un tronco (pero es mejor ver primero si hay víboras), cubrirse el rostro con las dos manos, y pensar, nunca más saldré de aquí? No tiene orientación, equipo ni esperanza.

¿Puede congelar esa emoción por un momento? ¿Puede sentir, sólo por un segundo, qué se siente al estar fuera de su elemento? ¿Sin soluciones? ¿Sin ideas ni energías?¿Puede imaginar sólo por un instante qué se siente al estar sin esperanzas?

Si puede, puede identificarse con muchas personas en este mundo.

Para muchas personas, la vida es … bueno, es una selva. No una selva de árboles y animales. Si fuera así, la cosa sería sencilla. Ojalá nuestras selvas se pudieran cortar con machetes o se pudiera atrapar a nuestros adversarios en una jaula. Pero nuestra selva está compuesta de matorrales de salud que falla, corazones quebrantados y billeteras vacías. Nuestra selva está formada por murallas de hospitales y cortes de divorcio. No oímos el canto de las aves ni el rugido de leones, pero oímos las quejas de los vecinos y las exigencias de los jefes. Nuestros depredadores son nuestros acreedores, y los matorrales que nos rodean son las exigencias de las prisas, que nos agotan.

Hay una selva allá afuera.

Y para algunos, y aun para muchos, la esperanza es una provisión escasa. La desesperanza es una bolsa extraña. A diferencia de las otras, no está llena, está vacía, y esto es lo que provoca la carga. Ábrala y revise todos sus bolsillos. Déle la vuelta y sacúdala con fuerza. La bolsa de la desesperanza está completamente vacía.

No es un cuadro muy agradable, ¿verdad? Veamos si lo podemos iluminar.

Hemos imaginado lo que se siente cuando se está perdido; ¿puede imaginar lo que se siente cuando a uno lo rescatan? ¿Qué se necesitaría para restaurar su esperanza? ¿Qué necesitaría para devolver las energías a su viaje?

Aunque las respuestas son abundantes, tres saltan a la mente.

Lo primero sería una persona. No cualquier persona. No necesita a una que esté igualmente confundida. Necesita a alguien que sepa cómo salir de allí.
Y de él necesita una visión. Necesita que le levante el espíritu. Necesita a alguien que le mire de frente y diga: «Este no es el fin. No te desanimes. Hay un mejor lugar que éste. Yo te llevaré».

Y, quizás lo más importante, necesita orientación. Si tiene una persona pero no una visión renovada, lo único que tiene es compañía. Si es una persona con visión, pero sin orientación, tiene por compañero a un soñador. Pero si tiene a una persona con orientación, que puede llevarla de allí al lugar correcto, tiene a alguien que puede restaurarle la esperanza.

O, para usar las palabras de David, «confortará mi alma». Nuestro Pastor es especialista en restaurarle la esperanza al alma. Si usted es una oveja perdida en escarpadas montañas o un tipo de ciudad perdido en una selva espesa, todo cambia cuando aparece el que llega a rescatarle.

Disminuye su soledad, porque ya tiene compañía.
Su desesperación se reduce, porque tiene visión.
Su confusión comienza a ceder, porque tiene dirección.

Por favor, note: No ha salido de la selva. Los árboles todavía oscurecen el cielo y las espinas cortan la piel. Los animales acechan y los roedores corretean. La selva es todavía una selva. No ha cambiado, pero usted ha cambiado. Ha cambiado porque ahora tiene esperanza; tiene esperanza porque ha encontrado a alguien que le puede guiar a hallar la salida.

Su Pastor sabe que usted no fue hecho para este lugar. Sabe que no está equipado para este lugar. Ha venido a sacarle de este lugar.

Ha venido a confortar su alma. Él es perfecto para hacer esto. Tiene la perspectiva correcta. Le recuerda que somos como «extranjeros y peregrinos» en este mundo (1 Pedro 2.11). Le exhorta a levantar la vista de la selva que le rodea hacia los cielos arriba. «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra» (Colosenses 3.2).

David lo dijo de esta forma: «Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del SEÑOR que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda … El SEÑOR es tu guardador; El SEÑOR es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. El SEÑOR te guardará de todo mal; Él guardará tu alma» (Salmo 121.1–7).

Dios tu rescatador tiene la visión correcta. También tiene la dirección correcta. Hizo la más osada afirmación en la historia del hombre cuando declaró: «Yo soy el camino» (Juan 14.6). La gente se preguntaba si su afirmación era correcta. Respondió sus preguntas abriendo un camino a través del pecado y la muerte … y salió vivo. Es el único que lo ha hecho. Es el único que puede ayudarnos a hacer lo mismo.

Tiene la visión correcta: Ha visto su patria. Tiene la dirección correcta: Ha abierto el camino. Pero por sobre todo, es la persona adecuada, porque es nuestro Dios. ¿Quién conoce la selva mejor que quien la hizo? Y ¿quién conoce mejor los obstáculos del camino que Aquel que lo transitó?

Se cuenta la historia de un hombre en un safari africano en lo más denso de la selva. El guía que iba delante tenía un machete y se abría paso por entre las inmensas plantas y matorrales. El viajero, cansado y acalorado, preguntó molesto: «¿Dónde estamos? ¿Sabe hacia dónde me lleva? ¿Dónde está el sendero?» El experimentado guía se detuvo, miró al hombre y respondió: «Yo soy el sendero».

Nosotros hacemos las mismas preguntas, ¿no cree? Preguntamos a Dios: «¿Hacia dónde me llevas? ¿Dónde está el camino?» Y Él, como el guía, no nos dice. Sí, quizás nos dé una o dos pistas, pero eso es todo. Si lo hiciera, ¿entenderíamos? ¿Comprenderíamos dónde estamos? No, como el viajero, no conocemos esta selva. Por eso en lugar de darnos una respuesta, Jesús nos da algo mucho mayor. Se da a sí mismo.

¿Hace desaparecer la selva? No, la vegetación todavía es espesa.

¿Se deshace de los depredadores? No, el peligro todavía acecha.

Jesús no da esperanzas cambiando la selva; Él restaura nuestra esperanza al entregarse por nosotros. Además, ha prometido estar hasta que todo haya terminado. «Yo estoy con vosotros, todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28.20).

Necesitamos ese recordatorio. Todos lo necesitamos. Porque todos necesitamos esperanza.

Puede que no la necesite ahora mismo. Su selva se ha convertido en una pradera y su viaje es un deleite. Si ese es el caso, dichoso usted. Pero recuerde: no sabemos lo que depara el mañana. No sabemos dónde nos lleva este camino. El cementerio, la cama del hospital o la casa vacía pueden estar a la vuelta de la esquina. Usted puede estar en una curva en el camino que saca de la selva.

Quizás no necesite la restauración de la esperanza hoy, pero sí mañana. Necesita saber a quién volverse.

O quizás sí necesita esperanza hoy. Sabe que no fue creado para este lugar. Sabe que no está equipado. Desea que alguien lo guíe para salir.

Si es así, llame a su Buen Pastor. Él conoce su voz. Y solo está esperando su petición.

Lucado, M. (2001). Aligere su equipaje (71). Nashville: Caribe-Betania Editores.

Alabanza: Eres Mi Esperanza – Gadiel Espinoza

Guía de estudio
Aligere su equipaje
Preparada por Steve Halliday
7
Allá afuera hay una selva
La carga de la desesperanza.
Viaje hacia atrás
1. La desesperanza es una bolsa extraña. A diferencia de las otras, no está llena, está vacía, y esto es lo que provoca la carga. Ábrala y revise todos sus bolsillos. Déle vuelta y sacúdala con fuerza. La bolsa de la desesperanza está completamente vacía.
A. Describa el tiempo cuando usted se sintió sin esperanza. ¿Qué le hizo a usted sentirse de ese modo?
B. ¿Qué cosa en su vida amenaza ahora su esperanza? ¿Cómo luchará usted con eso?
2. Si usted tiene una persona, pero no una visión renovada, lo único que tiene es compañía. Si él tiene visión, pero sin orientación, tiene por compañero a un soñador. Pero si tiene a una persona con orientación, que le puede llevar de allí al lugar correcto, usted puede recobrar la esperanza.
A. ¿Por qué tomar un guía competente para recobrar la esperanza?
B. ¿Usted tiene tal guía? Explique.
3. Dios, tu rescatador tiene la visión correcta. También tiene la dirección correcta. Hizo la más osada afirmación en la historia del hombre cuando declaró: «Yo soy el camino».
A. ¿Qué quiso decir Jesús cuando dijo: «Yo soy el camino»?
B. ¿Por qué no fue arrogante de parte de Jesús el decir que Él era el camino? Entonces, que hay con Muhamed, el Dalai Lama, o líderes espirituales de otras creencias?
4. Preguntamos a Dios: «¿Hacia dónde me llevas? ¿Dónde está el camino?» Y Él, como el guía, no nos dice. Oh, Él puede darnos una o dos pistas, pero eso es todo. Si lo hiciera, ¿entenderíamos? ¿Comprenderíamos nuestra localización? No, como el viajero no estamos familiarizados con esta selva. Por eso en lugar de darnos una respuesta, Jesús nos da un don mucho mayor. Se da a sí mismo.
A. ¿Cómo le hace sentir a usted que Dios casi nunca nos diga que Él se dio por nosotros? ¿Usted desearía que Él hubiera hecho las cosas en forma diferente? Explique.
B. ¿De qué manera Jesús lo ha guiado a usted en el pasado? ¿Cómo está usted dependiendo de su guía ahora mismo?
Viaje hacia arriba
1. Leer el Salmo 121
A. ¿De dónde espera el salmista que venga su esperanza (v. 2)?
B. ¿Cuánto duerme Dios cada noche (vv. 3–4)? ¿Por qué es esto importante?
C. ¿Qué tipo de cosas son las que hay que ver en los versos 5–8? ¿Cómo ésto puede darle a usted esperanza?
2. Leer el Salmo 33.16–22
A. ¿Qué es lo que no puede salvar un rey o un guerrero (vv.16–17)? ¿Por qué son esas cosas esperanzas vanas?
B. ¿Sobre quién el Señor fija sus ojos (v. 18)? ¿Qué diferencia hace este hecho?
C. ¿Qué quiere decir «espera al SEÑOR» (v. 20)? ¿Cómo puede usted poner su esperanza en el Señor?
3. Leer Romanos 8.18–25
A. ¿Por qué nosotros deberíamos evitar darle demasiada importancia a nuestros sufrimientos presentes (v.18)?
B. ¿Por qué nosotros necesitamos esperar en primer lugar (vv. 19–23)?
C. ¿Cómo define Pablo la real esperanza (v. 24)?
D. ¿Por qué siempre es demasiado pronto para entregar la esperanza (v.25)?
Viaje hacia adelante
1. Tome una excursión con un guía a un lugar que usted nunca haya visitado. Durante la excursión, conscientemente recuérdese a sí mismo como su Salvador desea guiarlo a lo largo de la vida.
2. Haga un estudio de la Biblia sobre la esperanza. Use una buena concordancia para encontrar la palabra esperanza y sus derivados, como esperando, esperanzado, etc. ¿Qué aprendió?

Lucado, M. (2001). Aligere su equipaje (215). Nashville: Caribe-Betania Editores.
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6 responses to this post.

  1. Posted by Javier Alejandro on 17 abril 2009 at 7:58 AM

    😮 Estamos en una selva…

    Viaje hacia atrás

    1. La desesperanza es una bolsa extraña. A diferencia de las otras, no está llena, está vacía, y esto es lo que provoca la carga. Ábrala y revise todos sus bolsillos. Déle vuelta y sacúdala con fuerza. La bolsa de la desesperanza está completamente vacía.
    A. Describa el tiempo cuando usted se sintió sin esperanza. ¿Qué le hizo a usted sentirse de ese modo?
    La rutina, me desesperaba de tener una vida sin sentido, lloraba mucho en las noches, no sabía ni por qué había nacido, estaba viviendo en piloto automatico, obviamente lo que me hacía sentir así era una vida sin Dios
    B. ¿Qué cosa en su vida amenaza ahora su esperanza? ¿Cómo luchará usted con eso?
    La falta de visión, el poco tiempo que le dedico a mi relación con Dios. Debo poner de mi para intimar con mi Señor cada vez más

    2. Si usted tiene una persona, pero no una visión renovada, lo único que tiene es compañía. Si él tiene visión, pero sin orientación, tiene por compañero a un soñador. Pero si tiene a una persona con orientación, que le puede llevar de allí al lugar correcto, usted puede recobrar la esperanza.
    A. ¿Por qué tomar un guía competente para recobrar la esperanza?
    Para sentirme seguro, confiado en que hay alguien que sí sabe qué es lo mejor para mi vida
    B. ¿Usted tiene tal guía? Explique.
    😀 Jesucristo. El mejor que nadie sabe qué es lo mejor para mí, y qué caminos debo seguir para vivir esperanzado

    3. Dios, tu rescatador tiene la visión correcta. También tiene la dirección correcta. Hizo la más osada afirmación en la historia del hombre cuando declaró: «Yo soy el camino».
    A. ¿Qué quiso decir Jesús cuando dijo: «Yo soy el camino»?
    Que no importa en dónde esté, qué situaciones estoy viviendo, si estoy con Él, llegaré bien a mi destino, llegaré donde el Padre, porque Él es el camino
    B. ¿Por qué no fue arrogante de parte de Jesús el decir que Él era el camino? Entonces, que hay con Muhamed, el Dalai Lama, o líderes espirituales de otras creencias?
    Porque Él es el único que ha llegado al destino, y que vino por nosotros para regresarnos donde el Padre 😀 Nadie más puede decir eso

    4. Preguntamos a Dios: «¿Hacia dónde me llevas? ¿Dónde está el camino?» Y Él, como el guía, no nos dice. Oh, Él puede darnos una o dos pistas, pero eso es todo. Si lo hiciera, ¿entenderíamos? ¿Comprenderíamos nuestra localización? No, como el viajero no estamos familiarizados con esta selva. Por eso en lugar de darnos una respuesta, Jesús nos da un don mucho mayor. Se da a sí mismo.
    A. ¿Cómo le hace sentir a usted que Dios casi nunca nos diga que Él se dio por nosotros? ¿Usted desearía que Él hubiera hecho las cosas en forma diferente? Explique.
    Con una sola vez que lo haya dicho (aunque no ha sido así) me siento muy amado, sé que le importo a mi Creador, a mi Dios. Le doy gracias porque hizo las cosas tal y como pasaron 🙂
    B. ¿De qué manera Jesús lo ha guiado a usted en el pasado? ¿Cómo está usted dependiendo de su guía ahora mismo?
    Aun estando lejos de Él, ha llevado mi vida y ha permitido situaciones para que yo me acerque a Él… aunque confieso que no dependo ahora mismo como lo he hecho otras veces, en verdad quiero hacerlo

    Viaje hacia arriba
    1. Leer el Salmo 121
    A. ¿De dónde espera el salmista que venga su esperanza (v. 2)?
    Del SEÑOR, del que hizo los cielos y la tierra
    B. ¿Cuánto duerme Dios cada noche (vv. 3–4)? ¿Por qué es esto importante?
    Él nunca duerme!!!! Qué sensación de seguridad nos hace sentir eso!
    C. ¿Qué tipo de cosas son las que hay que ver en los versos 5–8? ¿Cómo ésto puede darle a usted esperanza?
    Nada me puede hacer daño… Él siempre está conmigo en todos lados, a donde quiera que vaya… Eso SI me llena de esperanza!
    2. Leer el Salmo 33.16–22
    A. ¿Qué es lo que no puede salvar un rey o un guerrero (vv.16–17)? ¿Por qué son esas cosas esperanzas vanas?
    Nadie se puede salvar a si mismo, nada nos puede salvar… todo eso es pasajero
    B. ¿Sobre quién el Señor fija sus ojos (v. 18)? ¿Qué diferencia hace este hecho?
    El Señor pone sus ojos en quienes le honran… es decir, quienes hacen todo por agradarle
    C. ¿Qué quiere decir «espera al SEÑOR» (v. 20)? ¿Cómo puede usted poner su esperanza en el Señor?
    Para mi, significa CONFIAR en Él… mostrarle que no estamos turbados, sino confiando en Él
    3. Leer Romanos 8.18–25
    A. ¿Por qué nosotros deberíamos evitar darle demasiada importancia a nuestros sufrimientos presentes (v.18)?
    Porque no son NADA comparado con lo que vamos a vivir después…
    B. ¿Por qué nosotros necesitamos esperar en primer lugar (vv. 19–23)?
    Porque aunque tengamos problemas, sufrimientos… lo que nos diferencia es que sabemos a dónde y con quién vamos, y eso nos llena de esperanza
    C. ¿Cómo define Pablo la real esperanza (v. 24)?
    A lo que no vemos, esa es la verdadera esperanza
    D. ¿Por qué siempre es demasiado pronto para entregar la esperanza (v.25)?
    Porque tiene mucho que ver con la paciencia… debemos aguardar con paciencia

    Viaje hacia adelante
    Nos queda pendiente un viaje jejejeje Bendiciones a todos 😉

    Responder

  2. Vaya Vaya, esta si que no me la esperaba.

    Les cuento que yo me di cuenta de estar en esta selva hace casi 6 años, antes no sabia que hacer. El día que Jesús me encontró perdido en la selva, ese día comenzo mi viaje de regreso =).

    Pero les confiezo que hay veces en las que me aparto del campamento, en las que dejo que se adelante o digo “estoy muy cansado” necesito parar, me aparto de mi pastor a un manantial cristalino donde una que otra vez me ha picado una vibora. Pero luego Él regresa, me encuentra, me sana, me ayuda y me lleva en la direccion correcta.

    Justo hoy me sentia perdido, pero estoy corriendo para alcanzar a mi guia.

    Él no solo marca mi camino, Él es mi camino.

    Quiero vivir confiado. Y es tan claro, pero como cuesta que de mi cerebro baje a mi corazón para vivir esa esperanza que Dios tan claramente me ofrece.

    Saludoooos Compañeros Excurcionistas jijij =)

    Responder

  3. Posted by Adriana on 30 abril 2009 at 10:53 PM

    Bueno pues que les digo, por algo el Señor me permitio leer hoy completo este capitulo, yo si me senti perdida en esta selva y ademàs del capitulo un correo que me llego me hizo llorar y saber que mi esperanza es Jesucristo, aqui les va mi guia resuelta…

    VIAJE HACIA ATRÁS
    1. La desesperanza es una bolsa extraña. A diferencia de las otras, no está llena, está vacía, y esto es lo que provoca la carga. Ábrala y revise todos sus bolsillos. Déle vuelta y sacúdala con fuerza. La bolsa de la desesperanza está completamente vacía.
    A. Describa el tiempo cuando usted se sintió sin esperanza. ¿Qué le hizo a usted sentirse de ese modo?
    B. ¿Qué cosa en su vida amenaza ahora su esperanza? ¿Cómo luchará usted con eso?

    En respuesta a los puntos A y B, pues en los últimos días mi lucha ha sido esa, el que por momentos me he sentido sin esperanza, que me ha hecho sentirme de ese modo, las circunstancias, la prueba, el no ver que algo suceda…

    2. Si usted tiene una persona, pero no una visión renovada, lo único que tiene es compañía. Si él tiene visión, pero sin orientación, tiene por compañero a un soñador. Pero si tiene a una persona con orientación, que le puede llevar de allí al lugar correcto, usted puede recobrar la esperanza.
    A. ¿Por qué tomar un guía competente para recobrar la esperanza?

    Porque si no fuera alguien competente seguiría en las mismas y aun peor derrotada.

    B. ¿Usted tiene tal guía? Explique.

    Mi guía ha sido la palabra del Señor, me ha confortado y confrontado, por momentos he pensado de alguna manera y allí tengo una respuesta en mi lectura, no cabe duda que es el Señor que me conoce.

    3. Dios, tu rescatador tiene la visión correcta. También tiene la dirección correcta. Hizo la más osada afirmación en la historia del hombre cuando declaró: «Yo soy el camino».

    A. ¿Qué quiso decir Jesús cuando dijo: «Yo soy el camino»?

    Que el es mi guía de regreso a casa.

    B. ¿Por qué no fue arrogante de parte de Jesús el decir que Él era el camino? Entonces, que hay con Muhamed, el Dalai Lama, o líderes espirituales de otras creencias?

    Porque Jesucristo es quien dijo ser, no es un simple guía espiritual.

    4. Preguntamos a Dios: «¿Hacia dónde me llevas? ¿Dónde está el camino?» Y Él, como el guía, no nos dice. Oh, Él puede darnos una o dos pistas, pero eso es todo. Si lo hiciera, ¿entenderíamos? ¿Comprenderíamos nuestra localización? No, como el viajero no estamos familiarizados con esta selva. Por eso en lugar de darnos una respuesta, Jesús nos da un don mucho mayor. Se da a sí mismo.
    A. ¿Cómo le hace sentir a usted que Dios casi nunca nos diga que Él se dio por nosotros? ¿Usted desearía que Él hubiera hecho las cosas en forma diferente? Explique.

    Huy muchas veces, he querido que el Señor responda de alguna manera a mis oraciones y el hace las cosas de otro modo (el es Dios), pero a mi aun me cuesta entender la forma en que obra en mi vida.

    B. ¿De qué manera Jesús lo ha guiado a usted en el pasado? ¿Cómo está usted dependiendo de su guía ahora mismo?

    Huy hasta pena me da decirlo, pero cuando comencé mi caminar con el Señor guau le confiaba todo hasta el más mínimo detalle, ahora confieso que me cuesta como que por ratitos lucho solita y cuando me doy cuenta que no puedo vengo y le digo ya no puedo, pero si recuerdo que en ese año que le conocí pase por mucha prueba, en el campamento que lo conocí me regalaron un folletito que se titulaba las promesas de Dios para ti y eran citas bíblicas para diferentes momento fue la guianza de Jesús en el pasado, en estos momentos pues se que solo puedo depender de él , he orado porque el Señor me guíe y me muestre su camino.

    VIAJE HACIA ARRIBA
    1. Leer el Salmo 121
    A. ¿De dónde espera el salmista que venga su esperanza (v. 2)?

    De mi creador

    B. ¿Cuánto duerme Dios cada noche (vv. 3–4)? ¿Por qué es esto importante?

    Es importante porque se que el siempre esta pendiente de mi.

    C. ¿Qué tipo de cosas son las que hay que ver en los versos 5–8? ¿Cómo ésto puede darle a usted esperanza?

    El me cuida, me protege y esta junto a mi donde quiera que yo vaya.

    2. Leer el Salmo 33.16–22
    A. ¿Qué es lo que no puede salvar un rey o un guerrero (vv.16–17)? ¿Por qué son esas cosas esperanzas vanas?

    Nadie puede salvarse a si mismo, son cosas vanas porque no podemos confiar en nadie, ni en la fuerza, ni en el poder.

    B. ¿Sobre quién el Señor fija sus ojos (v. 18)? ¿Qué diferencia hace este hecho?

    En quienes lo honran, la diferencia es que nos alienta a confiar en su amor y a buscar su voluntad.

    C. ¿Qué quiere decir «espera al SEÑOR» (v. 20)? ¿Cómo puede usted poner su esperanza en el Señor?
    Confiando, descansando verdaderamente en él.

    3. Leer Romanos 8.18–25
    A. ¿Por qué nosotros deberíamos evitar darle demasiada importancia a nuestros sufrimientos presentes (v.18)?

    Cuesta responder cuando si le estoy dando importancia a lo presente, pero el apóstol Pablo tiene razón no es nada con la gloria del Señor que veré más adelante.

    B. ¿Por qué nosotros necesitamos esperar en primer lugar (vv. 19–23)?

    Porque nosotros ya conocemos y como hijos de Dios ya tenemos al Espíritu Santo.

    C. ¿Cómo define Pablo la real esperanza (v. 24)?

    Es como el concepto de fe, ¿Quién espera lo que ya está viendo? Nadie

    D. ¿Por qué siempre es demasiado pronto para entregar la esperanza (v.25)?

    A pesar del sufrimiento debemos esperar para ver lo que anhelamos.

    VIAJE HACIA ADELANTE
    2. Haga un estudio de la Biblia sobre la esperanza. Use una buena concordancia para encontrar la palabra esperanza y sus derivados, como esperando, esperanzado, etc. ¿Qué aprendió?

    Aunque no hice un estudio porque sería muy profundo, si recordé a algunos personajes que pasaron por momentos en que se nota tuvieron esperanza y a los cuales he admirado cuando he leído y digo guau eso es confiar en el Señor, por ejemplo algunos:

    • Abraham
    • Josè hijo de Jacob
    • Job
    • Ana la madre de Samuel
    • Sadrac, Mesac y Abed-nego

    Responder

  4. Posted by Lucrecia on 22 junio 2009 at 5:52 PM

    La selva! Este lugar que describe el autor me remonta a tiempos pasados cuando en mi corazón no había esperanza. Hubo mucha gente que me llevó a esa selva, y puedo darme cuenta que hubo muchos a los que yo llevé ahí 😦

    Que mejor ejemplo de la Selva, me sentía sin esperanza cuando no le había entregado mi vida a Dios! Al igual que Xavi era depresiva y lloraba mucho en las noches sintiéndome fea, rechazada y no amada.

    Como dice Liki, cuando conocí a Jesús empecé a caminar con el mejor guía, el único camino, el único que pudo sacarme de mi vida en ruinas. Desde ese momento todo ha sido diferente, como dice el autor, la selva continua, los problemas, el entorno sigue igual, a veces empeora, pero ahora todo es “ligero” porque Dios guía mis pasos.

    Me atemoriza mucho quedarme sin familia, cuando mis padres ya no estén conmigo, Dios me promete en su palabra que cuida de mí en todo momento, es mi ángel guardián que no duerme y que también está con mi amada familia.

    Jesucristo es la mejor guía que pude haber encontrado, es más que mi guía… es mi Señor y Salvador. Este capítulo me recuerda una alabanza de Tercer Cielo que me gusta mucho y les comparto la letra, por si la quieren escuchar:

    El tiempo que caminé a ningún lugar
    perdido sin rumbo y en soledad
    más tu me encontraste y me enseñaste
    hacia donde ir.

    Las cosas que escuché a mi alrededor
    decir que mi vida no tenia valor
    más tu me dijiste todo lo contrario
    y sentí tu amor.

    No me has dejado ni un momento en el frío del invierno
    cuando la vida fue amarga sentí que tu amor me daba aliento

    y al cruzar por el desierto no he vuelto
    a sentir miedo porque aquí estas
    TU AQUÍ ESTAS

    las veces que tropecé y fuerte caí
    ninguno de mis amigos vi
    lloré al pensar que estaba sólo
    hasta verte allí
    las veces que el temor me amenazó
    sentí tus brazos alrededor
    y pude volar y sentirme libre
    SIN LIMITACIÓN.

    Wow! Gracias Señor por confortar mi Alma… continúo en la selva… pero tu Espíritu me hacer sentirme en delicados prados danzando contigo.

    Responder

  5. Posted by Javier Alejandro on 22 junio 2009 at 7:09 PM

    Wow!!! Excelente alabanza Luclecita… la voy a ‘colgar’ aquí para que todos la disfrutemos XD

    Alabanza: Aqui Estás – Tercer Cielo

    DLB… seguimos avanzando!!!

    Responder

  6. Posted by DPMS on 6 octubre 2010 at 8:26 AM

    Un día de estos me estaba reflexionando como algunas etapas de la vida son mucho más difíciles que otras. mmmm Sin duda es porque se pierde de vista la guía en esos momentos. La desesperanza te deja sin aliento, al no ver el fin del camino, o inclusive, al no ver el mismo camino ya no hay una razón para seguir. Imaginé todas las personas atoradas en la selva, imaginé todos las vidas engañadas y todos los corazones desesperanzados.
    Creo que en esos momentos es cuando uno ANHELA que Dios mismo conteste las preguntas ¿porque estoy aqui? ¿a dónde me llevas? ohh, eso daría esperanza. Pero caminar confiando en el guía (cuando el guía es Dios), eso es FE. Ahí vas, viendo solo la vereda que se abre a tus pies. Solo esa visión tienes.. el camino. Que bueno que Jesús se declró como EL CAMINO.

    Responder

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